La rinoplastia es la cirugía que se lleva a cabo en la nariz persiguiendo un objetivo estético (el paciente desea modificar el aspecto de su nariz) y/o un objetivo funcional como puede ser mejorar la respiración del paciente.

La rinoplastia puede incluir, entre otras cosas, eliminar el hueso que sobresale de la nariz (que parece una joroba), contrarrestar la desviación del tabique nasal, eliminar malformaciones congénitas que dificultan la respiración, etc.

La rinoplastia se realiza en un quirófano, no pudiéndose realizar en un consultorio. Se utiliza anestesia local o general, aunque muchos cirujanos plásticos prefieren la anestesia general ya que resulta menos traumática para el paciente.

Antes de someterse a una rinoplastia, es importante informarse bien y ver si tienes el perfil adecuado para este tipo de operación.

El cirujano trabajará bajo la piel, directamente sobre los huesos de la nariz y sobre el cartílago nasal. En esta operación, el cirujano intentará no dejar huellas visibles en la nariz, para que después de la cirugía, la nariz se vea lo mejor y más natural posible. Si se trata de una rinoplastia abierta, el cirujano separará la piel del hueso y del cartílago para trabajar directamente y con mayor facilidad sobre los huesos y cartílagos de la nariz. En este caso, quedará una cicatriz casi inapreciable en la columela (columna que separa los orificios nasales por la parte inferior).

Si se trata de una cirugía cerrada, el cirujano trabajará sobre los huesos de la nariz pero a través de las fosas nasales. En este caso, no quedará ningún rastro exterior o cicatriz visible.

La rinoplastia dura habitualmente entre 1 y 3 horas (dependiendo de la complejidad del caso). Cuando la operación debe solucionar también otras patologías, el tiempo de la cirugía puede ser mayor.

Convalecencia
A partir de los 2 días se está bien para una vida sedentaria y a la semana se puede decir que se está útil para el trabajo o vida normal. La recuperación total tomará varias semanas.

Se deben evitar ejercicios intensos que puedan provocar aumento del riego sanguíneo en las fosas nasales, o bien que puedan golpear la zona. Se debe evitar frotar la nariz (tener cuidado en la higiene de la cara) y exponerse al sol por lo menos en 8 semanas.

Las primeras semanas el paciente se siente deprimido, con molestias nasales, pero esto irá mejorando con el tiempo y los resultados se ven mejor al año de la intervención. En este periodo las opiniones del entorno son muy importantes para el paciente por lo que su personalidad bien formada, como hemos dicho anteriormente, es clave para el resultado exitoso de la intervención.


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